martes, 14 de junio de 2011

Neblina

 Entre líneas el corazón se desagrra, siente unas tenues punzadas
recuerdan el dolor de la verdad no admitida,
que ceguera, que ilusión
que fatal despertar
gotas caen y caerán
ay bendito despertar,
que dolor
inmensa neblina cubre mi senitr
sociego, lucura y más dolor
soledad ¿Serás tu la solución?

Nocturno

Mi noche es como un valle reluciente de huesos.
La piel arena, sílice. Los labios agrietados.
Una cruz de ceniza sobre el vientre desnudo.
Heme aquí entre malezas, entre ortigas,
muerta de cara al techo de mi alcoba,
con la luna bailando en mi pupila
y el corazón como una liebre herida
que persiste en vivir. Quizá algún día
un enjambre de abejas fabrique su colmena
cerca de mí. Quizá algún día
me despierte el zumbido de su vuelo
sobre mis ojos, sobre mi garganta
y reverbere el cuerpo, luminoso,
como un antiguo mar que alza sus olas.




Piedad Bonnet

lunes, 30 de mayo de 2011

Arde en tus ojos

Arde en tus ojos un misterio, virgen
esquiva y compañera.

No sé si es odio o es amor la lumbre
inagotable de tu aljaba  negra.

Conmigo irás mientras proyecte sombra
mi cuerpo y quede a mi sandalia arena.

-¿Eres la sed o el agua  en mi camino?
Dime, virgen esquiva y compañera.

ANTONIO MACHADO

lunes, 23 de mayo de 2011

FANTASMERÍA

Zumba el viento por las rendijas,  se oyen suspiros, suenan cadenas.  Es noche cerrada, ¿quién será?  Son los fantasmas que vienen y van. 
Arrastran sus pasos con dificultad,  andan sin zapatos para no asustar,  van en fila india, todos al compás,  son inofensivos, déjalos pasar. 
No te asustes  ni te espantes  ni te asombres  si a los fantasmas  sientes llegar. 
En las tinieblas, tienen que viajar  a sus reuniones del más allá,  ellos atraviesan la ciudad  en cinco segundos, no demoran más. 
No pegues un grito si los ves volar  todos silenciosos en la oscuridad.  Hazte el dormido, déjalos en paz  si les dices algo, se pueden esfumar. 
No te asustes  ni te espantes  ni te asombres  si a los fantasmas  sientes llegar.  

Yolanda Reyes

lunes, 16 de mayo de 2011

Me gusta cuando callas

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.


Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llenas del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mí alma,
y te pareces a la palabra melancolía.


Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
Déjame que me calle con el silencio tuyo.


Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.


Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto. 

Pablo Neruda
(Poeta Chileno)




 

martes, 10 de mayo de 2011

Tengo tanto sentimiento


Tengo tanto sentimiento
que es frecuente persuadirme
de que soy sentimental,
mas reconozco, al medirme,
que todo esto es pensamiento
que yo no sentí al final.

Tenemos, quienes vivimos,
una vida que es vivida
y otra vida que es pensada,
y la única en que existimos
es la que está dividida
entre la cierta y la errada.

Mas a cuál de verdadera
o errada el nombre conviene
nadie lo sabrá explicar;
y vivimos de manera
que la vida que uno tiene
es la que él se ha de pensar.



Pessoa.


Llueve en silencio


Llueve en silencio, que esta lluvia es muda
y no hace ruido sino con sosiego.
El cielo duerme. Cuando el alma es viuda
de algo que ignora, el sentimiento es ciego.
Llueve. De mí (de este que soy) reniego...

Tan dulce es esta lluvia de escuchar
(no parece de nubes) que parece
que no es lluvia, mas sólo un susurrar
que a sí mismo se olvida cuando crece.
Llueve. Nada apetece...
No pasa el viento, cielo no hay que sienta.
Llueve lejana e indistintamente,
como una cosa cierta que nos mienta,
como un deseo grande que nos miente.
Llueve. Nada en mí siente... 


Pessoa Fernando.